
- Buenos días prima – La niña se abalanza sobre mí con sus zarpas, me siento una pequeña cebra esperando como el león se lanza sobre mí de buena mañana atosigándome.
Normalmente le diría “Tienes piernas ¿no?, pues que anden aquí lejos si quieres mantenerlas”, sin embargo hoy me encontraba de buen humor, incluso me di cuenta que estaba riéndome, parecía que todo volvía un poco más a su cauce.
Ya en el colegio decidí almorzar con Cecilia, una chica bastante simpática con la que había salido algunas veces de fiesta y que desde hacía ya unos meses parecíamos empatizar con nuestros problemas de hombres, incluso llevábamos en secreto el plan de un futuro club de abstinencia. Aún así no solíamos almorzar juntas, mi mejor amiga decía que le daba “mal karma” e íbamos a otras mesas.
- ¿Qué has quedado con Nacho y vas a volver a quedar? Eres una furcia – Se reía – Joder, y tú ex ¿qué tal?
- No he sabido nada de él desde hace una semana, bueno han venido a contarme mierda pero no me interesa mucho, quiero pasar página cuanto antes.
- ¿Qué mierda?
- Nada, que se está tirando a varias a la vez y mucho más pequeñas, pero bueno no sé de que me sorprendo a estas alturas de ese jodido enfermo.
- Alá, la verdad es que sí. – No sé porque empezaba a sospechar de esa sonrisa extraña, es un dicho, la gente que más sonríe es la más falsa.
En clase de física Nacho estuvo mirándome todo el rato, incluso me sonrió varias veces a las cuales contesté con una cara de idiota grado 7. Cuando miré el móvil tenía varios whatsapps de él.
Nacho : Bu, buenos días. ¿Sabes que la probabilidad de que un meteorito caiga hoy es de 1 entre 182 trillones, 138 billones y 880 millones? Por si acaso nos tomamos unas cervezas, estoy preocupado.
Yo: Tu táctica de ligar es una mierda, pero la verdad prefiero que me lleves a una tienda nueva que han abierto de cómics y que puedes inflarte a Twinkies.
La velada fue genial, estuvimos todo el tiempo riéndome. No imaginaba que Nacho sería un freak escondido en el cuerpo de una persona normal aspirante a medicina.
Y cuando todo parecía ir bien, aparece de pronto. Un mensaje, es de él, oh dios mío llevo esperando este momento durante una semana y justo ahora el muy cabrón. No quiero leerlo, y sin querer mis dedos no pueden frenar el impulso de lanzarse como locos sobre el teclado.
Número no guardado: Deberíamos hablar, puedo pasarme por tu casa hoy. Me viene de paso, quiero que seamos amigos.
¿Perdón? ¿Es una broma de Cárdenas? ¡Pues despierta imbécil! Me crispa, no puede ser tan hijo de puta de venirme con exigencias que quiere que seamos amigos, yo quiero ser rica y un yaguar . ¡NO!
Y sentir otra vez como todo se deshace bajo mis pies, no encuentro suelo firme y solo hago que dar vueltas sobre mis zapatos como una niña asustada. Quiero correr, y tú egoístamente mientras me ves te preguntas si de verdad te puedes permitir dejarme escapar para siempre… Aún piensas que puedes decidir.



